«La mala mujer», de Marc Pastor: una novela sobre la vampira del Raval

Ganadora de la primera edición de los «Premis Crims de Tinta» en 2008, La mala mujer vuelve a estar disponible en castellano gracias a Alianza editorial, con una edición en rústica con solapas y una ilustración de cubierta a cargo de Octavi Segarra, a quien hemos visto en otros diseños de la editorial recientemente. Además, esta edición cuenta con un diseño interior e ilustraciones de Braño Matis.

Esta novela ambientada en la Barcelona de principios del siglo XX, en el Raval, nos cuenta que algunos hijos de prostitutas están desapareciendo. Los rumores señalan a un asesino que se pasea por los barrios más turbios a sus anchas, y, metiendo un poco el hocico al investigar, podría tratarse de una red de pederastia de la alta burguesía. Hay un detalle relevante en la forma de actuar de este asesino: en la muerte de un anciano vemos que ha sido mordido, que le han chupado toda la sangre que tenía dentro. Y ese anciano está relacionado con las desapariciones. Y es cuando vuelven a correr los rumores por los bajos fondos… Un ser sin escrúpulos, tachado como mujer, temible y un poco diablesa; con sed de sangre y buscando la inmortalidad eterna. Por otro lado, tenemos a Corvo y a Malsano, dos policías que se hacen cargo de este caso y que no dudan en usar todos los recursos de los que disponen para desmontar los rumores y conseguir atrapar a quien tiene la culpa. Irán recorriendo casinos, burdeles, tabernas y callejones, todo ello lleno de miseria y de corrupción moral. Entonces, recibirán la orden de detener su investigación antes de pasar la línea que les llevará hacia la muerte. Demasiado tarde. Es hora de pagar las consecuencias.

Un contexto noir

Marc Pastor nos presenta una historia que galopa a través del gótico y una fantasía urbana que, suceso tras suceso, noveliza los hechos más oscuros y terribles de la Barcelona del siglo XX. Una narración que se respalda y evoluciona mediante una investigación policial más que teorizada y realista. Y es que trabajar en la policía forense de los Mossos d’Escuadra abre muchas puertas para escribir un crimen basado en La Vampira del Raval, una leyenda que es canon en la Crónica Negra barcelonesa. Esta novela, que dio el empujón a su carrera como escritor para alcanzar el éxito y ser a su vez traducida a más de diez idiomas, podría ser una de las novelas negras más importantes y relevantes de los últimos años que hayan salido en nuestro país, puesto que cualquier obra no es capaz de meterte dentro de una ambientación llena de putrefacción y que, antes de pensar que estás ante una novela negra, captes los trazos de terror y fantasía que hay en las descripciones. El agujero narrativo (y digo agujero porque cada vez caes más y más en la oscuridad), expuesto por un narrador omnisciente, deja ver cuánto odio, cuánta pena y cuánto dolor puede llegar a tener un alma; descripciones que dejan rastros de angustia y maldad: «vosotros sois todo esto, con vuestras fantasías, miedos y pesadillas», como se nos dice en las primeras páginas. Poco a poco seremos los propios protagonistas de la historia; cada vez que dejamos de lado los diálogos, cada vez que apartamos a los protagonistas y escuchamos la exposición de sucesos reales desarrollados por el elenco de personajes, estamos más cerca de caer en las garras de una muerte dulce.


«Ahora soy una voz en tu cabeza. O la plegaria de alguien a quien amas al borde de la cama, o un compañero de estudios que no sabe leer en silencio, o un recuerdo desenterrado por un olor. Soy hombre, soy mujer, soy viento y papel; un viajante, un cazador y una niñera».

— Capítulo 1; página 13

La leyenda negra

La vampira del Raval, que se hacía llamar Enriqueta Martí, se mudó a Barcelona para trabajar como niñera; pronto comenzó a adentrarse en el mundo de la prostitución en burdeles y otros lugares dedicados a esta práctica, como lo era el Puerto de Barcelona. En el año 1895 se casó con un pintor, Juan Pujaló, con quien no tuvo hijos, pero sí que tuvo una relación turbulenta y que terminó fracasando porque no dejó de lado la prostitución por su matrimonio. Enriqueta llevaba una doble vida: de día, mendigaba y pedía caridad; de noche, se vestía con ropas y accesorios de lujo y frecuentó el Teatro del Liceo y otros lugares similares donde la población privilegiada de la capital iban a pasar su tiempo.

Pensaréis qué tiene que ver esto con el libro… Pues bien: si nos ponemos en contexto histórico, si hablamos de la figura de Enriqueta, entenderemos más aún la novela de Pastor y veremos que, tanto ambientación como personajes o lugares, son totalmente reales. Atentos…

Enriqueta ofrecía sus ungüentos, pomadas, pociones y cataplasmas a las gentes de clase alta, que pagaba muy bien estos remedios con el objetivo de curar cualquier enfermedad, en especial la tuberculosis, que estaba en auge en esa época y a la que se le temía muchísimo. La curiosidad de estos remedios son sus ingredientes: sus compuestos se creaban por restos humanos de niños a los que previamente secuestraba y/o prostituía, y de ahí lo aprovechada casi todo (por no decir todo); sangre, grasa, cabellos o huesos (triturados hasta ser polvo)… Es muy fácil deshacerse de un cuerpo si sigues las clases didácticas de esta señora.
De que años más tarde la detuvieron y de que el Brigada Ribot junto a dos agentes encontraron a dos niñas secuestradas y ambas confesaron haber visto sacos de ropa manchada de sangre y haber presenciado cómo Enriqueta mataba a un niño en la mesa de la cocina, mejor hablamos otro día… El caso es que si nos ponemos a conocer la leyenda que hay detrás de la vampira de la calle de Poniente, si cogemos con pinzas los detalles más terroríficos y después leemos La mala mujer, veremos que Marc Pastor ha conseguido relatar una novela criminal con más realismo que ficción: el uso de remedios mágicos, las distintas desapariciones de las pequeñas cobayas o el robo de cadáveres o presentarnos a personajes que padecen la tuberculosis, solo son algunos rasgos que ayudan a complementar de manera extraordinaria este mito urbano.

Imagina algo espeluznante, a la vez emocionante; puede que te dé terror puro. Imagina que te adentras en un callejón sin salida, o que entras a un bar a tomarte una copa, y lo único que encuentras es sangre derramada, miedo, advertencias. ¿Seguirías avanzando? A cada paso que das te acompaña una voz, una plegaria, que solo está en tu cabeza. A la vez es tu mejor compañía, pues al fin y al cabo, es alguien como tú, que busca esa bebida que te quema la garganta, el reflejo de la luz de la calle en la ventana; alguien que solamente busca algo que contar. La esencia de las cosas puede ser arte, puede ser lírica. En cierta manera, esta novela te hará sentirte así, sin querer salir corriendo, siendo un mero espectador de todo lo que ocurre a tu alrededor.


Editorial: Alianza Editorial
Edición: Rústica con solapas
Diseño de cubierta: Octavi Segarra
Ilustraciones interiores: Braño Matis