«Otoño», de Ali Smith: la escritura prodigiosa desde Escocia

La editorial Nórdica empezó a publicar el «Cuarteto estacional» en 2020. Su primera entrega, «Otoño», está siendo un fenómeno para la literatura en Reino Unido —y en el resto del mundo—.

Editadas originalmente entre el otoño de 2016 y el verano de 2020, estas novelas fueron publicadas en la estación que les da nombre, siendo escritas a tiempo real entre los meses que hay entre estaciones. La primera entrega, Otoño (Nórdica Libros, 2020), rinde homenaje a Charles Dickens y su Historia de dos ciudades nada más comenzar: «Era el peor de los tiempos. Era el peor de los tiempos. Otra vez. Es lo que tienen las cosas. Se descomponen, siempre lo han hecho y siempre lo harán». Ali Smith se mete de lleno en la corriente vanguardista posmoderna para redescubrir la experimentación de antaño que hacían al lector parte de la escritura, pero abrazada a la ficción moderna. Así, la autora nos acerca a la realidad más actual sin caer en un ensayo, mediante esas capas de ficción que nos dan a entender qué está pasando a nuestro alrededor. La escritora busca la libertad de expresión, la renovación de la ficción, para reaccionar contra un mundo absorbido por la mentira y la desesperación. Huye del sentimentalismo, pero da gran importancia a las metáforas, al uso de las imágenes como nexos sintácticos para dar forma a juegos de palabras que ponen en manifiesto su posición frente a las catástrofes políticas y sociales, con gran presencia de la melancolía.

La lírica, y la metáfora, en Otoño

La figura protagonista de Elisabeth Demand está en proceso de madurez y, viajando del presente al pasado, y viceversa, Ali Smith nos pone una narración desenfadada, sensorial, tomando el recuerdo como una forma de relacionarse y de aprender. Elisabeth es historiadora del arte, vuelve a su pueblo natal para hacer compañía a su antiguo vecino, y por el camino se topa con una Inglaterra llena de odio y repulsión, con una política en desuso que alerta con destruir la unión de los barrios.

Aunque la prosa de la autora se mantiene, con el paso de las páginas tenemos varias descomposiciones en verso según qué personajes estén en marcha. El viejo Gluck, un ensoñador, planta un ritmo poético y lírico rompiendo las líneas narrativas, dotando de profundidad —y de enlaces entre hilos argumentales— a los capítulos. Ali Smith le da muchísima importancia al arte, a la pintura, a la literatura y a la música. Bebiendo de ellas construye la historia y su elenco de personajes de manera que todo converge y evoluciona, gracias a lo que les rodea, logrando retratar la ética de cada uno de ellos y una sociedad que pide a gritos violencia. Una narración que bien podría ser un conjunto de relatos que exponen el cansancio por secuelas del pasado, que bien podrían ser la propia música de la autora por cómo marca el ritmo de la narración con sus juegos de palabras, con las cadencias de sinónimos, pero a la vez palabras sonoras entre sí. La importancia de estas, que diría Gluck, conforman una lectura que expone la lírica y la metáfora en Otoño envolviéndose con la prosa.

Otoño, Ali Smith

«Gracias por invitarme, muerte. Disculpa, pero ahora debo volver a la vida. Se levanta. Y no duele, no demasiado. Veamos. Volver a casa. ¿Por dónde? Da media vuelta. Mar, orilla, arena, piedras. Hierba alta, dunas. Llanura detrás de las dunas, una línea de bosque que llega de nuevo hasta el mar. Un mar desconocido y apacible».

Extracto de Otoño

El arte olvidado en Nórdica Libros: Pauline Boty, artista inglesa y feminista del pop art de los sesenta

Pauline Boty

Como manifiesto del papel de la mujer en el mundo, Pauline Boty, artista inglesa y feminista que fundó el movimiento británico pop art, pintó numerosas obras en las que se exponía la alegría y el orgullo de ser una mujer segura de sí a la vez que representaba la sexualidad femenina. Esto, combinado con su estilo de vida, hicieron que esta artista fuera importante en el feminismo de los años 70. Ali Smith se cruzó con ella por casualidad en una emisión de la BBC y, en una sociedad en la que lo femenino estaba hipersexualizado y siendo pasto de burros, le sirvió para encarar aún con más rabia los capítulos de Otoño. Volvamos al inicio, cuando nos remite a la popular frase de Charles Dickens: la escritura de Ali Smith es un constante uróboro, quiere que sepamos que, como las estaciones que dan nombre a su tetralogía, cualquier acto político y social corre el riesgo de romperse tras prometer un reinicio, utilizando repeticiones tales como «siempre», «otra vez», «usurpado», «esperar»…, como metáfora del mirar más allá, de juzgar todo lo malo que se repite una y otra vez, con la mirada puesta en un futuro mejor, en la esperanza de una habladuría que se convierta en diálogo. ¿Qué puede salir mal culturalmente y socialmente creando un mundo basado en la mentira?

Ali Smith crea un ejercicio paradójico que va contracorriente, que crea un collage de imágenes repartidas por cada párrafo escrito para llevarnos al escándalo Profumo de 1963 a la vez que viajamos al reciente problemático Brexit, un registro que roza lo socrático por lo inverosímil y a la vez valiosos diálogos entre personajes. «Soy una desnudez inteligente. Un cuerpo intelectual». El recorrido de la novela nos lleva a la simple pero difícil cuestión de qué pasaría si nos encerrasen en un muro, si nos limitasen la libertad. En Otoño podemos ver una ficticia prisión electrificada que está vigilada por la agencia de seguridad donde hay cárcel para todo ser viviente, y es que la ficción puede poner en el punto de mira cualquier realidad posible, y en este caso creando un espacio seguro para la reflexión y la negación hacia las armas y las guerras. Es dar las luces y las sombras a ojos de todos, y Ali Smith es la definición de arte en la literatura.

Nórdica Libros
Cuarteto estacional I
Traducción de Magdalena Palmer
Nórdica Libros, 2020
Diseño de colección de Filo Estudio e Ignacio Caballero
Maquetación de Diego Moreno
Corrección del texto de Victoria Parra y Ana Patrón