«Oscura deriva», de Carlos J. Sánchez: una space opera muy oscura

¿Qué hacer cuando no te queda nada, cuando lo único que ansías es la venganza? Dilatando Mentes nos está dejando un 2021 para todos los gustos. Han pisado el acelerador y ahora llega esta ”dark space opera”.

Roger Black, pirata espacial: famoso por provocar el caos en todo el universo a bordo de la Devoraestrellas y acompañado de su tripulación. Todo sistema solar ha sufrido su orgullo, y ya solo quedan familias destrozadas, gentes sin alimento y lugares llenos de pobreza; almas rotas y corazones rencorosos.

Thomas Shrike, antiguo capitán del Imperio: ansía la venganza, lo perdió todo. Su único objetivo actual es poder reunir a una tripulación valiente, con ansias de venganza afines a la suyas, y encomendar la misión más terrorífica del universo: matar a Roger Black. A bordo de una nave de deriva, Shrike tendrá que cruzar el universo para poder conseguir las coordenadas del pirata, lo que acabará provocando que entre en una Oscuridad donde el tiempo está en Deriva y donde la cordura es insuficiente.

Oscura deriva, de la soledad y la locura

La ópera espacial no es nada nuevo. Durante años hemos disfrutado de este género tanto en cine como videojuegos. Las páginas de Oscura deriva tienen muchos hilos de donde tirar y sacar recuerdos. En la obra de Carlos J. Sánchez nos encontramos con elementos narrativos tan importantes como interesantes para la narración, como por ejemplo un sistema de navegación en el que se logra saltar interdimensionalmente distancias kilométricas, pero tiene su lado negativo, y es que quien esté dentro de la deriva, estará dentro de la soledad y de la locura.

Empleando una segunda persona, Oscura deriva consigue hacerte formar parte de todo el horror psicológico que persigue a los personajes. En los diálogos volvemos a esos puntos de vista que los personajes dan, y descubrimos qué es Ícaro, un conjunto de escombros metálicos que tendrá un papel fundamental en la misión de Thomas Strike.

En esta novela corta, que tiene auténticas escenas de horror cósmico, se nos presenta una historia en la que una vieja nave y su tripulación se embarcarán en un viaje de venganza, atravesando las estrellas y los rincones más intrépidos de la galaxia con el único fin de matar a quien mató sus vidas. Nuestro protagonista, el capitán Thomas Shrike, nos hará sentir su soledad, que poco a poco se va desarrollando en una narración no-omnipresente —supongamos que se le puede llamar así— con pequeños y sutiles flashbacks que relatarán por sí solos el hilo argumental y que irán intercalando desde diferentes personas gramaticales.

Así, en esta Oscura deriva, nada quedará al azar. En una ambientación de survival horror, la premisa transmite un shooter de desasosiego y opresión, una atmósfera donde sentirás los latidos de cada personaje, que verás cómo se acercan, y alejan, a ti, como si tú fueras el propio capitán, como si fueras tú a quien arrancaron la vida, sentado en el suelo, desangrado. La adrenalina aumentará a velocidad luz, sentirás el cansancio del viaje, el dolor que no sanó, incapaz de sobrevivir mientras caes en la cuenta de que tu única salvación, tu arma, está lejos de ti. Una carrera desesperada empezará, te pondrás alerta, buscarás tu pistola, y no podrás alcanzarla. ¿Serías capaz de ejecutar sentencia, jurar encomendarte a esta misión, aún a riesgo de tener que sacrificar tu propia vida?

Dilatando Mentes, 2021
Edición rústica con solapas
Cubierta de Raúl Ruiz
Prólogo de Antonio Torrubia
Posfacio de Juan Antonio Oliva