«La última sonrisa en Sunder City», de Luke Arnold: una investigación por los bajos fondos

Fetch vive en un mundo en el que todos le odian y sigue adelante gracias a una botella de whiskey. La magia ha muerto y los seres mágicos están incompletos.

Hace tiempo el mundo estaba regido por la magia. Los dragones surcaban los cielos y miraban a los hombres desde arriba, los elfos eran criaturas inmortales e imperecederas ante el tiempo, los vampiros eran las criaturas mágicas más loables del planeta; pero la envidia humana decidió que era el momento de acabar con su sensación de inferioridad. Los humanos intentaron obtener el poder que rezumaba del Río, pero lo que consiguieron fue acabar con toda la magia del planeta, convirtiendo a todos los seres que se nutrían de ella en criaturas incompletas. Los dragones cayeron de los cielos, los vampiros ya no podían nutrirse de la sangre, los elfos ya no eran inmortales y envejecieron en segundos. En este evento que paso a ser conocido como «La Coda» la magia del mundo murió, y con ella toda la hermosura. En este mundo sucio donde no queda nada de lo que brillaba otrora, Fetch Phillips, un “hombre a sueldo” atormentado recibe un encargo para buscar a un profesor vampiro desaparecido. Bajo esta premisa el autor Luke Arnold (conocido por interpretar al pirata Long John Silver en la famosa serie Black Sails) debuta como escritor en una obra que plasma una sociedad en decadencia bajo la perspectiva de un hombre que no supera la sombra de su pasado. ¿Qué secretos se ocultan tras la desaparición del vampiro? ¿A qué tipo de amenazas se enfrentará un hombre común en un mundo donde todo le supera? Sunder City nos dará la respuesta.

Una ciudad opresiva y decadente

En el mundo de Sunder City todo es una sombra de lo que algún día fue. Los hombre lobo ahora son una especie de sabueso semi-humano, los vampiros han perdido sus colmillos y las nereidas han sido privadas de sus voces. Todo esto ha hecho que los ciudadanos que habitan la lóbrega urbe vivan sabiendo que lo han perdido todo, siendo convertidos en seres incompletos y deformes. El detective Fetch investigará varias zonas de la ciudad, desde el distrito comercial hasta los bares con peor fama, pasando por burdeles de seres míticos y asentamientos humanos. No importa el lugar donde esté nuestro protagonista, ya que él no será bien recibido en ningún lado. Los seres fantásticos guardan un odio voraz hacia los seres humanos, quienes fueron los causantes de La Coda y todo lo que eso conlleva. Los humanos, en cambio, son en su mayoría seres deleznables que sienten un odio exacerbado hacia las criaturas míticas, pese a que ellos fueron la razón por la que estas criaturas legendarias vieron sus vidas destrozadas. Todo esto acabó derivando en la creación de una ciudad opresiva y decadente donde nadie se siente capaz de encontrar la felicidad. A lo largo de la novela podemos ver como hay quienes lo intentan, como todavía existe gente con la intención de continuar y buscar un futuro mejor, pero al final Sunder City se traga todas sus ilusiones. Los personajes de esta historia son incapaces de seguir adelante, sin importar el bando al que pertenezcan. Sin duda alguna, Sunder City es la gran protagonista del libro y está detallada al milímetro. Allá donde vayas solo encontrarás herrumbre y ruina. Puede que algún cadáver oculto en un callejón poco frecuentado.

Los fantasmas del pasado

Fetch Phillips es el protagonista de este relato narrado en primera persona, lo cual nos permite saber lo que se le pasa por la mente al personaje en vivo y en directo. Fetch vive en un mundo en el que todos le odian y él sabe a la perfección que los motivos de este odio son más que aceptables. Continúa adelante gracias a una botella de whiskey y a la leche de álamo, ahogando sus penas en alcohol cada día de su vida. Él sabe que las cosas nunca volverán a ser como antes, es plenamente consciente de que tuvo parte de la culpa en lo ocurrido y también se siente culpable por una serie de cuestiones que no comentaré para evitar spoilers. Todo esto convierte a Fetch en un hombre roto que vive atormentado por los fantasmas de su pasado. Luke Arnold plasma a la perfección la decadencia encarnada en una persona que se odia a sí misma, un hombre que no tiene miedo a nada, puesto que no tiene nada que perder. Todo lo que alguna vez apreció ya no está y nada volverá a llenar ese hueco en su corazón. No es la primera vez que se nos presenta a un detective atormentado y adicto a la bebida, pero hay que reconocer que es un prototipo de personaje que funciona a la perfección cuando se construye con pericia, y sin duda el escritor ha bordado este aspecto. Realmente esta condición no se reduce única y exclusivamente al detective; La inmensa mayoría de personas que habitan Sunder City viven de la misma manera, de forma precaria y existiendo por pura inercia. La sombra de otros tiempos se proyecta todo el tiempo en la ciudad, como un eclipse solar infinito que mantiene en penumbra todo lo que toca.

Un ritmo constante y regular

Si hay algo que me gustaría destacar de este título es su pacing. Cuando empezamos la novela nos damos cuenta de que todo se desarrolla a fuego lento en pos de crear una ambientación, historia y personajes que absorban al lector en todo momento. Ningún detalle se nos escapa (o más bien no se le escapa a Fetch), empapándonos así de las historias que nos cuentan los infelices habitantes de esta ciudad inhóspita. Pese a esto, en ningún momento se percibe una sensación de lentitud o de estancamiento, todo lo contrario. La narrativa de este libro se nos cuenta como una suerte de puzzle con una pieza que funciona como eje central de la trama, mientras poco a poco vamos adquiriendo piezas que van dejándonos percibir un cuadro elaborado y completo. La historia progresa de forma lenta y pausada, como los descubrimientos del protagonista en su labor, pero eso es lo que convierte a La última sonrisa en Sunder City es una narración extremadamente fácil de leer: un ritmo constante y regular que ni llega a aburrir ni llega a acelerar el corazón. La narración en primera persona ayuda muchísimo en ese aspecto, ya que al sentir que nosotros somos Fetch estamos más sumidos en la lectura y empezamos a sentir empatía por los personajes variopintos que aparecen a lo largo de la obra a la vez que nos empapamos de los acontecimientos de su mundo fantástico.

No todos podemos ser detectives, pero en esta aventura protagonizada por Fetch nos sentiremos como tal. A su vez, nunca está de más que la ficción nos recuerde a los seres humanos que allá a donde vayamos, arrasaremos con todo, incluso aunque eso conlleve a la desesperación y desgracia de otros seres.

Los archivos de Fetch Phillips I
Gamon, 2021
Edición en tapa dura con sobrecubierta
Traducción de Federico Cristante